miércoles, 25 de febrero de 2015

Voluntad de cartón



Tocar su cuerpo es como caminar sobre la braza,
te hiere, te quema, te marca.
Funde tu piel y la esparce por su sexo.

Besarla es anclar en paraíso perdido,
es aferrarse a una idea que enloquece,
es jugar a la ruleta rusa con el tambor lleno.

Ella vuelve lo incoherente un argumento,
devora tus principios, acaba tu identidad.
Te moldea y esperase tus restos por donde camina.

Te siembra la idea de la eternidad
y la riega en cada gemido, la talla en cada orgasmo.
Te hace creer que pueden hacerlo por siempre

Prepara un batido con tu ego,
baila salsa sobre tu hombría.
Para ella tu derrota es brisa de verano.

Un día desearás dejarla
y te verás con sus rasguños en el pecho,
oirás su voz al ritmo de dos pelvis juntas.

No hay nada por hacer,
podrías ser de diamante,
pero eres débil como cartón.

domingo, 4 de enero de 2015

Yo la espero

Porque vuelve amarilla la luna, porque le da forma a las nubes, porque las estrellas son sus pecas pegadas en el cielo.

Yo la espero porque se escabulle en mi insomnio, se disuelve en el café de media noche, recorre mi mente y se vuelve sueño en mi descanso.

Porque hace sinapsis en mis ganas de escribir, porque aún no logro dibujar su bosquejo en palabras sin detenerme a borrar y corregir.

La espero porque mientras tanto la imagino, en la cama, en el escritorio, en el mesón, sobre el sofá, sobre mis piernas.

La espero porque me sorprende, por ser pingüino que vuela, ternura maliciosa, desenfoque claro, exageración precisa y explosión hermética.


La espero porque sé que vendrá, porque acercará su oído a mi boca y le susurraré “Hola” mientras amanece. 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cercana y difuminada

Le escribo porque no la conozco, por ser imagen borrosa, porque a esta altura sigo sin alcanzar a verla.

Le escribo porque me intriga, me cuestiona. Le escribo para suponerla, para recrearla a mi placer. Usted me vuelve imaginación.

Le escribo porque me emocionó hablarle, porque las ansias se volvieron “Hola” y el escepticismo tuvo respuesta.

Le escribo porque no hay mucho por decir, que no haya nada a veces lo es todo.

Le escribo porque evadí la pregunta de su mirada, porque sabía qué decir pero no cómo, no supe coordinar mi cerebro con mis letras; pero tenga por seguro que ya tengo una respuesta clara.

Le escribo porque me dejó ustearla, porque de a poco me deja ser yo.


Le escribo porque es menester una nueva idea en mi texto, porque aún no sé si quiero conocerla.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Pasajero en varias vidas



De mí tendrás el aliento cerca, la caricia en el rostro y el abrazo fuerte.

Las yemas de mis dedos dibujarán imposibles en tu abdomen,
seré sudor en tu cuello y rasguño en la espalda.
Seremos sábanas destendidas y cabellos enredados.

Te ofrezco mi risa desafinada y mis pies arrítmicos,
mis manos temblorosas y mis susurros a medianoche.

No seremos amigos ni amores,
porque aunque nuestros pechos se junten, los corazones jamás se encontrarán.

Por lo pronto tienes el derecho de desvelarme,
de beberte mi energía y elevar mis niveles de oxitocina.

No te dé miedo tomarme de la mano por la calle,
detenerme en medio del mundo para besarme.
Sabemos que nuestra historia será corta
y no debemos cohibirnos por el qué dirán.

Tampoco trates de manejar mi tiempo ni mi libertad,
no soy de tu propiedad.
Seré exclusivamente tuyo cuando estemos juntos,
no ocurrirá así en ningún otro momento.

Vivámonos, fumémonos, sintámonos, quemémonos.
Podemos hacernos y deshacernos las veces que queramos.

Seré tu compañía fugaz, un pasajero en tu vida.

No te puedo ofrecer más.