lunes, 9 de septiembre de 2013

Usted es mi súper poder

¿Por qué se guardan ilusiones? ¿Por qué a nuestra mente vienen preguntas como: Y si tuviera un súper poder, cuál sería, qué haría con él? ¿Por qué queremos tantas vainas? ¿Por qué la quiero a usted? Sencillo: Es mi súper poder.
Un súper poder, cuentan los héroes, permite sentir cosas que jamás podrían compararse, un súper poder llena de vida, da valor, inspira, crea. Un súper poder se utiliza para ayudar a los demás, es el puente entre el deseo y lo concreto, tal vez por eso pensamos en tener un súper poder, para hacer realidad lo que deseamos. ¿Pero qué hacer cuando se pierden? ¿Qué hacer cuando hay kriptonita y ni idea de en dónde coños está para alejarla? A Superman lo terminan ayudando cuando eso pasa, malparido de buenas, ¡pero uno!, uno que es nuevo en esto de súper poderes cae como idiota ante el primer resbalón. Debería existir un manual de súper poderes para dummies, que diga en tres frases qué hacer para reconocer kriptonita y no perderlos, debería existir un manual que me diga cómo no perderla a usted.
Pero venga le cuento en qué consistía su rol como súper poder: primero, era mi escudo, me protegía la vida de tristeza y malas cosas, si bien no todas se podían evitar, en ese escudo me refugiaba cuando algo no iba bien, así evitaba lastimarme; segundo, era mi capa, sin ella no podía volar, sin ella no podía ver cómo caían globos del cielo para rápidamente ayudar a aquellos que llegaban en ellos; tercero, era mi tiempo, me daba el lujo de regresar en la historia y decirle a todos que en el futuro encontré alguien casi perfecto, la combinación de aroma, carisma y gusto que jamás estereotipé en alguien, esa combinación hecha cuerpo; cuarto, y lo más importante, al mismo tiempo en que fue escudo, capa y tiempo, ud era la razón que necesitaba el héroe para seguirlo siendo, un héroe sin motivos es como un chicle que deje mal aliento, paila, pero qué buen motivo, bien podría usarlo Peter Pan y conseguiría volar.
Dígame, ¿Por qué no quiere ser más mi motivo? ¿Por qué quiere dejar de ser mi súper poder? ¿No se da cuenta que me vuelve como cualquier otro? Sí, estoy saliendo con alguien, pero por favor, ambos sabemos que su rol de súper poder jamás podrá igualarse, no me juzgue por lo que digo, hasta Spiderman salió con alguien más pero siguió esperando a Mary Jane.
¿Volverá a ser mi súper poder algún día? ¿Hará de mí un súper héroe otra vez? Mi ilusión no se va, ahí sigue, esperándola, aunque a veces parezca que usted es quien tiene la kriptonita

lunes, 19 de agosto de 2013

Un par de desconocidos

Su cuerpo es efímero, como un suspiro de desaliento. Me abraza, me rodea, me recorre, me fuma, me prueba, me ama, me hunde,  me enloquece. ¿Cómo puede odiarme y besarme de esa manera?


Se mueve al ritmo de la desesperanza, me aprieta para aferrarse a la vida, me rasguña, me muerde, me pega, me deja marcas porque sabe que cuando las vea la recordaré. Qué extraña manera de luchar contra mi alzheimer.


Yo la abrazo, la rodeo, la recorro, la fumo, la pruebo, la amo, la hundo,  la enloquezco. ¿Cómo puedo dejarla y besarla de esa manera?


Me muevo al ritmo de la distancia, la aprieto para aferrarme a su vida, la rasguño, la muerdo, le pego, le dejo marcas porque sé que cuando las vea me recordará. Qué extraña manera de separarnos.



Ambos sabemos que solo en el instante en que los cuerpos están cerca nuestras vidas vuelven a coincidir, el resto del tiempo somos otro par de desconocidos.

miércoles, 31 de julio de 2013

Cuando me vuelva a necesitar, me busca

Llegué a su casa, la ropa estaba donde siempre, regada por el piso, las botellas de aguardiente vacías sobre la mesa junto a un par de condones usados, normal.

Olía a soledad, a gato sucio, calzones limpios y boca rota. Ella estaba y no al mismo tiempo, regada  en cada rincón del agujero negro que llama hogar, su dignidad se bañaba, la esperanza se lanzaba por la ventana, su apetito disfrutaba del último tarro de mermelada y la vida se  iba mientras dormía. Cuán hundida está.

En su cuarto, bajo un remedo de cobijas le encontré el rostro pero no la boca, no estaba la boca, me señaló con los ojos la otra habitación, dejé su cuerpo intacto en la cama y tomé algunos tranquilizantes, ya sabía para dónde iba la cosa.

-“Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé. Que no accedas a los tejemanejes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos amigos”- repetía susurrando sobre un libro. Le dije que regresara, que Andrés Caicedo se fue por cobarde y la filosofía Siempreviva la tendría siempremal. Me puteó un par de segundos, luego, su boca, esa boca que sabe fresas se puso frente a la mía hecha tierra, se acercó y escupió su odio en forma de besos. No lo niego, fue revitalizador, a mí se me recompuso el alma y a ella el guayabo.

Se levantó atrofiada por la noche, me dijo que no recordaba nada pero sentía de todo, caminó hacia el baño y orinó con la puerta abierta, me dijo que la viera mientras lo hacía, que no quería dejar de mirarme. “Cómo has cambiado chiquillo” dijo mientras se subía los calzones rotos “Ven, te invito a desayunar”. Me tomó de la mano y me sentó en el piso de la sala. Tenía la espalda rasguñada, las rodillas rojas, las piernas flacas y el culo plano, estaba tal cual la recordaba. 

Me pidió prestado el gran saco gris que llevaba puesto “¿Te acuerdas cuando nos metimos juntos en el buzo y caminamos hasta caernos?” decía mientras se lo colocaba “Tú atrás y yo adelante, que dijiste agarrándome los pechos: Uy, me salieron tetas; y yo, agarrándote el trasero: Uy, a mí me salió culo?” y entonces la sonrisa le marcaba unas arrugas en la nariz “qué bueno fue todo eso” sentenció.



Desayunamos y la ayudé a organizar el apartamento, envolví los condones en papel higiénico, le pregunté si recordaba dónde habíamos dejado los empaques, no respondió, le pregunté si recordaba algo, no pronunció palabra, le insistí para que me hablara sobre cualquier cosa, y solo miraba. Finalmente le dije que estuviera bien, ella contestó: “cuando me vuelva a necesitar, me busca”

sábado, 25 de mayo de 2013

Anónimo


-¿Y si simplemente te largas a llorar?

-¿Para qué?

-Para aliviar cargas.

-Para aliviar cargas prefiero follar.

-Pero no vas a follar, estás en tu cuarto y no vas a salir.

¿Y entonces a dónde me largo a llorar si no puedo salir?

-Lárgate adonde nunca has ido, al lugar donde habita tu humildad.

-Imposible, tocaría pagar  peaje y está caro, además hay un derrumbe de tristeza que no me deja pasar.

- Pues vete en avión.

- Menos, volar se hace difícil sin marihuana.

- Sabes quién te la puede ofrecer, ella llegaría a tu casa y podrían volar juntos.

-No quiero volar, no quiero llorar, mi humildad que se vaya a la mierda.

-Entonces compartes con ella, desde hace unos días estás en la mierda.

-Como sea, no lloraré, el cielo lo hace por mí.

-Melancólico hijueputa.

- Alucinación entrometida.

- Tengo unas pastillas que podrían servir.

-¿Pastillas para qué? ¿Para no ver espejismos?

- No seas imbécil, para largarse a la mierda, llorar y volver como si nada, acá tienes.

-Pero es un puto papel y un lápiz.

-¿Eres tan básico? Míralo de cerca, ¡No!, no tan cerca idiota.

-Pero no veo nada, la hoja está en blanco y el lápiz medio mordido, casi a la mitad.

- Es que es eso,  una hoja en blanco y un lápiz desgastado.

-¿Y esa mierda para qué me sirve?

-Plasma el derrumbe de tristeza en letras, testifica tu ansiedad mordiendo el lápiz, llena el 
espacio en blanco y quítale lo incierto al futuro.

-No entendí ni mierda.

- Eres básico Sebastián, básico, por eso preferiste llorar, ya te llevo una sombrilla para que no te mojes, y un saco que te abrigue en esta noche.